Isabel Molina

Logana no solo me ofreció su arte y sus consejos; además me demostró buen gusto, calidad, y algo muy importante: entusiasmo. El cariño y la alegría que pone en su trabajo es algo que siempre recordaré; llegué dudando entre muchas ideas a su taller, sin saber si encontraría algo que encajara con mi estilo y no fuera "un tocado más", pero su buen humor fue clave. Antes de ver los tocados terminados ya sabíamos que íbamos a acertar. ¡Y encima malagueña! 

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